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COMENTARIOS DE LA DRA. ALICIA CANETTI |
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Buenas
noches, quiero agradecer a las autoridades del Instituto Interamericano
del Niño por habernos invitado, a los organizadores de este evento y en
particular estar en una mesa
donde me corresponde hacer comentarios sobre las conferencias que se han
presentado desde Plan CAIF con quienes tenemos en particular dos puntos de contacto: uno que compartimos integrante de uno
de los Grupos al cual yo pertenezco el GIEP. Desde
ese lugar es un placer estar acá. Quisiera
destacar la importancia que tiene para nosotros el contar con un Plan
Nacional de Atención a la Infancia temprana en nuestro país, es un plan
realmente sostenido sobre un proceso de planificación que para nosotros
es lo más importante. Sabemos
que hay muchos planes, que el nombre de plan es fácil de auto adjudicarse
pero realmente apoyarse en un proceso de planificación no es una tarea
sencilla. Hace
unos cuantos años revisando las principales orientaciones que
en materia de políticas de infancia se planteaban a
nivel internacional, nosotros rescatábamos dos documentos, uno era
el del Banco Mundial y otro del Programa de Naciones Unidas para el
Desarrollo que señalaban como un dato importante después de la década
de los 80, la disminución de la mortalidad infantil como un hito franco a
pesar de esa década que fue lamentable para la mayoría de nuestro país.
Los autores señalaban en aquellos momentos que a pesar de haber
disminuido la mortalidad infantil y de que en ese momento lograban
sobrevivir doce de cada trece niños, muchos sostenía que el crecimiento
y desarrollo de los doce que lograban sobrevivir de cada trece que nacían
se daba en condiciones de extrema dificultad en la mayoría de los casos y
con grandes desigualdades. De
modo que a partir de los últimos años de la década de los ochenta y
principio de los noventa en general en todo el mundo se señalaba la
importancia de ya no concentrar los esfuerzos en la supervivencia de los
niños, sino hacerlo en las
condiciones de vida de esos doce que lograban saltar el primer año de
vida. Se señalaba también que
ese esfuerzo debía particularmente dar un salto en relación a lo que habían
sido las políticas dirigidas hacia la infancia temprana, de las cuales la
Profa. Elida Tuana fue una activa partícipe y que debían incorporar la
complejidad del fenómeno del desarrollo y el crecimiento de los niños a
través de la incorporación de distintos sectores. Yo destaco la
importancia de la planificación que para nosotros es una herramienta
esencial para asegurarse efectivamente todos esos esfuerzos de ligar
sectores diferentes en aras de mejorar condiciones y de generar
realmente transformaciones
efectivas, no se puede hacer de una manera ni espontánea ni arbitraria y
transplantada como se señalaba acá a partir de modelos creados en otras
realidades, sino que sostenerse precisamente en este proceso de
planificación, que es un proceso sostenido en el tiempo y que requiere
entre otras cosas, de muchas de las cosas que se señalaron tanto en la
conferencia de la Lic. Bove como la de Psic. Mercedes Pérez. Requiere en
primer lugar haber delimitado un problema, y destacado la relevancia del
problema, requiere haber de alguna manera definir en su importancia,
requiere de haber revisado y de disponer de lo mejor del conocimiento
actual para conocer las características del problema, las peculiaridades
locales del problema y los mecanismos de generación del problema, que no
son los mismos en todos lados, a veces los problemas parecen ser los
mismos y sin embargo los mecanismos que están en su determinación no son
similares. Requiere obviamente definir estrategias que se adecuen a ese
modelo empírico y por lo tanto tengan algo de posibilidades de éxito. Por
lo que se señaló acá y por lo que conocemos del Plan CAIF y de sus
programas, nosotros creemos
que precisamente el Plan CAIF ha
sido cuidadoso en contemplar estos distintos aspectos, aquí de alguna
manera se mostraban incluso como a partir de algunos pasos de ese proceso
de planificación fue necesario revisar el plan y fue necesario reformular
el programa, y creo que ahí está en parte, una de las riquezas
fundamentales del plan y que nosotros destacamos como nosotros trabajamos
también en planes también dirigidos al desarrollo infantil, pero desde
el sector salud, y sabemos que esto es realmente un sostén imprescindible
cuando realmente se está comprometido en lograr objetivos realmente
efectivos. Además,
también queremos destacar que sobre este proceso de planificación
nosotros entendemos que el Plan CAIF ha logrado una coherencia con alguno
de los aspectos que se señalan como relevantes, que se distinguen casi
como condiciones básicas de los programas que se dirigen a la infancia y
que pretenden ser exitosos, son de alguna manera condiciones que no
inventamos nosotros, sino que surgen de revisiones sistemáticas de todos
los programas que se han hecho en los últimos 25 años, dirigidos
precisamente a promover el desarrollo infantil y algunas también de estas
condiciones han surgido en el caso de la investigación que nuestro grupo
ha desarrollado a nivel nacional y que nos ha permitido concluir en
algunos aspectos que nos parecen imprescindibles
en las políticas y en los planes de desarrollo infantil, y que yo
simplemente quería revisar, porque de hecho ya fueron mencionados, porque
me parece que es importante enfatizar en ellos y que de alguna manera
tienen que estar integrados en la base de cualquier programa dirigido a la
infancia y que apunte precisamente a promover el desarrollo. En
primer lugar, esto es, el resultado de revisiones sistemáticas de
programas que han sido exitosos en términos de promover el desarrollo
infantil y la integración del niño en las distintas etapas de la vida.
En primer lugar la característica es ser
integrables, interdisciplinarios e intersectoriales, eso quedo de
alguna manera reflejado en la conferencia de Isabel y obviamente yo creo
que es un punto destacado porque parte del supuesto de modelo empírico,
de un modelo teórico que es entender que no se puede trabajar en el
desarrollo infantil sino se contempla desde las distintas dimensiones que
están involucradas y por lo tanto sino se tienen en cuenta las distintas
disciplinas de sectores que hacen a la contribución desde el punto de
vista técnico y no técnico a este proceso de promover el desarrollo
del niño. La otra es el ser participativo, en general los
programas que dan resultados son precisamente aquellos que integran de una
manera activa, en primer lugar al niño, que se apoyan sobre un proceso de
participación activa del niño, en el descubrimiento, en la imitación,
en la exploración, pero que además
integran de una forma participativa a los grupos en los cuales el
niño se inserta y se desarrolla, como lo es en primer lugar la familia,
en segundo lugar, el ámbito comunitario más inmediato, lo que sería el
mesosistema, que abarca entre
otras cosas en vecindario, y las propias instituciones en las cuales el niño
después se habrá de insertar, como lo son las escuelas, las
instituciones deportivas, etc., etc., y obviamente también integra la
participación activa de los propios equipos operativos que en definitiva
son los que van a desarrollar el trabajo y en cuyas manos está de alguna
manera el puente entre el proceso de planificación y los logros reales
que produce el plan y sus programas. El otro elemento importante, y en
esto el grupo ha desarrollado bastante el tema, es apoyarse en los
procesos interactivos, se sabe perfectamente
y cada vez está más comprobado que el desarrollo infantil se sostiene en
un proceso de interacción entre el niño, sus cuidadores y el entorno más
inmediato, que el niño además cada vez se descubre más la
potencialidad, la predisposición que el niño tiene, ya no es un ser
pasivo como pensábamos antes, sino que está predispuesto y busca el
contacto social de tal manera que logra la respuesta sensible de sus
cuidadores y es en ese proceso de interacción en que se produce y se
construye la matriz de su desarrollo, de modo que lo que se ha visto
precisamente es que los programas que focalizan y que ponen mucha atención
en la potencialización de esos espacios interactivos son precisamente los
que de alguna manera logran efectivamente cambios, y esto creo que en las
dos intervenciones de alguna manera reflejaron ese foco, pero no desde una
perspectiva normativa sino trabajando la interacción, diciendo lo que hay
que hacer y lo que no hay que hacer, como señalaba desde una perspectiva
de pontencializar los propios
recursos que en esa interacción pone
tanto el niño como sus cuidadores y pone el grupo más amplio,
concretamente el grupo comunitario. El
otro aspecto es que rescata las prácticas, es un punto muy importante en
los programas y en general se deja de lado y que es fundamental tenerlo en
cuenta, normalmente los programas, sobre todo cuando son trasladados de
otros lugares prescinden del aspecto de las prácticas y creencias propias
de cada grupo. En general los programas que han demostrado ser efectivos
son aquellos que por el contrario, rescatan las prácticas positivas, no
se puede decir que haya prácticas malas y buenas, pero sí podemos decir
que juntamos la evidencia científica con lo que son los aspectos
culturales, es evidente que hay prácticas sociales, prácticas de crianza
sociales y creencias que facilitan la satisfacción de necesidades básicas
del niño y otras que por el contrario no las facilitan, sino que las
dificultan, las obstaculizan. De modo que lo importante es poder rescatar
aquellas prácticas que son propias de cada grupo social que facilitan el
desarrollo del niño para en todo caso sí después intentar modificar o
transformar las prácticas inadecuadas. Se
trata que las responsabilidades esenciales en la crianza sigan estando
en los padres, en la familia y eventualmente en la comunidad, en la
cual esa familia está siendo parte integrante, de modo que es en
sus propias potencialidades y prácticas en las cuales se sostienen
los programas que logran ser efectivos. El
otro tema es la calidad, el concepto
de costo-efectividad unido a la calidad. Muchas veces se entiende por
costo efectividad, un programa que sea barato, es decir,
barato y que logre alguna transformación, sin embargo, lo que casi
todas estas revisiones sistemáticas muestran es que los programas que
realmente logran transformaciones son los programas que invierten, que son
los programas de alta calidad. Yo creo que este es un punto que de alguna
manera, ya Isabel lo señalaba, como expandirse sin disminuir la calidad,
pero al mismo tiempo tampoco buscando alternativas muy complejas y muy
costosas y otro punto es el de ser evaluables, que es donde me quería
detener un poco. La evaluación para nosotros, me refiero al grupo que yo
pertenezco y a partir de la experiencia que uno ha podido desarrollar
unido a lo que señalan en general las investigaciones, la evaluación es
un requisito fundamental de los programas, porque permiten
retroalimentarlos, y permiten precisamente fortalecerlos, delimitar las
fallas y encontrar caminos que aproximen los objetivos del programa a la
consecución de efectos realmente positivos. En general nosotros vemos que
muchos planes y programas fracasan porque no tienen implícito en su
propio proyecto la planificación, la evaluación. Simplemente es poder
valorar, emitir un juicio de valor sobre la bondad de lo que uno está
haciendo, pero que si bien es simple en su enunciado es un proceso que
debe hacerse en forma rigurosa porque de lo contrario puede llevar al
fracaso a un programa o puede generar resultados que no son los que
realmente se están dando en la realidad. Debe ser un proceso en el cual
todos estén involucrados y al mismo tiempo
debe ser un proceso que se
retroalimente en forma permanente como decíamos, no es un fin en si mismo,
sino que por el contrario debe nutrir permanentemente y ayudar a corregir
los programas. El
Plan CAIF cumple con la cualidad de ser evaluable, porque cumple con los
pasos fundamentales de la planificación. No es posible evaluar un
programa, su funcionamiento y sus efectos si este no ha definido un
problema en el cual está centrado y que pretende a ayudar a transformar,
si no ha definido un modelo empírico que sostenga de alguna manera las
estrategias que intenta desplegar para modificar el problema y si además
no ha puesto en funcionamiento aquello que sostiene son sus mejores
recursos, porque de lo contrario es imposible evaluar los efectos, si es
difícil definir que es lo que se quiere transformar, con que recursos se
va a transformar y cuales son exactamente a las metas a las cuales se
quiere llegar. Nosotros hicimos una evaluación de resultados porque fue
posible precisamente encontrarnos con todos esos aspectos, por eso es que
yo resalto mucho el tema de la evaluación, y si serán importantes las
evaluaciones, que ayudan a su
reformulación, ayudan incluso a construir y a revisar los cuerpos teóricos
sobre los cuales se sostiene, esa es una de las grandes riquezas que a
veces no vemos. Además de ser necesarias las evaluaciones, para corregir
los propios programas, también son necesarias para construir
conocimientos, muchas veces encontramos que gracias a los resultados de
las evaluaciones descubrimos características novedosas de los problemas,
que no habíamos advertido, descubrimos
mecanismos determinantes de los problemas que la teoría no
explicaba, además por supuesto de encontrar caminos
en su modificación nuevos. Por eso es que nosotros creemos que la
evaluación es un aspecto fundamental, pero que no vasta con intentar
evaluar, sino que es necesario cumplir con una serie de requisitos para
que cambien. Estos
puntos los pusimos al principio porque sostienen entre otras cosas, los
efectos positivos que observamos cuando fuimos a evaluar el programa de 0
a 2 años. Sin embargo encontramos que hay puntos que no se modifican con
este tipo de programas, que tienen que ver con aspectos más estructurales
familiares, como son por ejemplo, la distribución de roles dentro de la
familia y la participación del padre en la crianza del niño, así como
tampoco estos programas modifican ciertas prácticas que parecería que
están mucho más instauradas en las familias y que requieren de programas
mucho más prolongados. Tal
vez estos cambios no los encontramos
en primer lugar porque el programa de 0 a 2 años que evaluamos no
se lo proponía, no era un objetivo del programa, seguramente sí era un
objetivo secundario, o sea que en la medida que mejoraban una cantidad de
aspectos esperaban que mejoraran la estructura familiar, eso no se logró,
eso está en coincidencia con lo que señalan muchas investigaciones de
que requiere de intervenciones mucho más prolongadas porque son aspectos
mucho más duros, menos maleables. Finalmente
quería señalar algunos puntos críticos que no son del Plan CAIF, sino
que en general, me parece que tienen que ver con la mayoría de los
programas y planes, que de alguna manera se mencionaba como desafíos, uno
es el de la cobertura, como este tipo de programas alcanza a la
población a la cual está destinada en el máximo posible y
sobretodo alcanza a las poblaciones más vulnerables. Yo los menciono a
los puntos críticos, porque no tengo tiempo de desarrollar mis ideas pero
de pronto si hay discusión los podemos desarrollar. El otro punto es como
se sostiene la voluntad política, no sólo de los políticos y de las
instituciones que están involucradas en las decisiones de financiamiento,
sino también la voluntad de los administradores, de los técnicos, de la
propia población, que en definitiva es fundamental para que un programa
funcione, sino hay población el programa no tiene sentido. Por último la continuidad de los programas a lo largo del tiempo, es el punto de las grandes dificultades, como sostenemos los programas a lo largo del tiempo, no sólo para las poblaciones nuevas, sino para las poblaciones sobre las cuales ya se han logrados cambios efectivos, si nosotros no sostenemos, no damos continuidad a los programas, muchos de esos cambios van a diluirse con el tiempo. Unido a esta continuidad está la continuidad de los equipos y en este punto yo me voy a detener. Para nosotros el recurso humano de los equipos técnicos, es uno de los elementos más valiosos, porque es el puente entre el proceso de planificación y el verdadero objetivo, el verdadero cambio, la verdadera transformación, y la población. Sostener a los equipos implica entre otras cosas capacitarlos, que está ligado a la calidad de los programas, pero implica también sostenerlos emocionalmente, sobre todo cuando se trabaja con poblaciones con problemas tan complejos, que en general no permiten ver logros inmediatos, sino logros a largo plazo y eso obviamente genera el síndrome de desgaste, de conflictiva personal, de sensación de despersonalización, de sensación de disminución del autoestima, de sensación de que lo que uno hace no sirve para nada. También ahí la evaluación sirve, porque la evaluación muchas veces ayuda a convencernos, no solo a los que financian, sino también a los propios equipos, porque a veces no es tangible el impacto de lo que uno está haciendo. Este es un punto, que nosotros siempre resumimos diciendo que así como hay que cuidar al niño, es necesario cuidar a quienes los cuidan, y cuando hablamos de quienes los cuidan hablamos de los padres, hablamos de la comunidad, pero también hablamos de los equipos que de alguna manera acompañan este cuidado. El último punto es el tema de los cambios; cómo uno puede pensar desde los programas en cambios de aspectos más duros. Uno de ellos es el tema de los cambios de las condiciones materiales, económicas, y otro más vinculado a lo micro familiar es este punto central, que es el cambio en la participación de la figura masculina, que de acuerdo a todas las investigaciones parecería tener una incidencia fundamental en el desarrollo. |